
Aunque nunca lo había escrito, si que ha pasado muchas veces por mi cabeza las cosas que te diría si hubieses nacido, si no te hubieses quedado en el umbral de la puerta de esta casa que no llegaste a pisar.
Es difícil dirigirse a nadie sin saber como llamarlo, es más que probable que cada uno de nosotros te hubiese llamado de diferente forma, suele pasar. Seguramente te habrían puesto Alejandro aunque como ibas a ser el peque, fijo que se te quedaba en Ale o algo parecido.
Pues bien, me gustaría hacerte saber que te echamos de menos, aunque nunca nos oigas hablar del tema. Espero que entiendas que si no hablamos de ti es por poner una tirita en una herida casi mortal. La tirita sólo tapa, pero curar, digamos que no cura. A pesar de todo y, aunque no estés aquí, no podemos negar que estás muy presente en nuestras vidas, que infinidad de veces hemos pensado como serías, que trastadas te harían tus hermanos, la ropa que llevarías, incluso nos hemos imaginado a nosotros mismos ejerciendo de "canguros" (cambiar pañales, dar biberones, paseos,...).
Desde el principio todo fue demasiado difícil..., a pesar de todas las complicaciones, nosotros, esperábamos , como no podía ser de otra forma y con la mayor de las ilusiones, a que llegase el momento de que te presentaras, ansiábamos poder verte con esa ropa tan poco favorecedora que ponen a los bebes en los hospitales públicos, pero te quedaste ahí, saludaste desde lejos y desde allí te despediste, el esperado día no llegaría nunca, nunca cambiaríamos tus pañales, no te acunaríamos para conciliar tu sueño, no impregnarías nuestra ropa con esa mezcla de olores tan característica, no, ya no.
Es egoísta pensar en nosotros, en los que estamos aquí, cuando el que estás solo eres tu. Por eso el motivo de juntar tantas letras, para poder decirte de alguna forma que no estás solo, que te echamos muchísimo de menos, que es imposible que tu recuerdo se borre de nuestras vidas y que, aunque a veces llores, nosotros te acunaremos.
Pronto todos estaremos bajo el mismo techo, ese día tendrás que deshacerte de esas alas que has conseguido para venir a vernos todo este tiempo y todo quedará en un mal sueño, algo que nunca pasó. Hasta entonces y, con el firme compromiso de hablar contigo aunque sea en sueños, espero que te portes bien en ese colegio de ángeles en el que estás.
Un besazo, sobri.
P.D. Gracias por estar ahí. Ahora si que creo en el Ángel de la Guarda.
P.D. Cuídala.



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