miércoles, 17 de diciembre de 2008

Y llega la Navidad


No podía dejar pasar esta ocasión y aprovechar para dedicarme, por unos minutos, a la gente que me importa, porque esto es para vosotros.

Se acercan unas fechas en las que a pesar de las frías temperaturas, las colas para ir a cualquier sitio y las malditas prisas, usamos para pasar con los nuestros, con los que más queremos. Este año espero que estas fiestas sean especiales (si, ya se que cada año se dice lo mismo), que todos las aprovechemos para acercarnos y disfrutar de nuestros seres queridos, para decir lo importantes que son en nuestras vidas, para valorar lo mucho que tenemos, para demostrar esa amistad de la que siempre haces gala, para ofrecer tu hombro a quién lo necesite, para echar unas risas, para dejar atrás malos rollos, para dar el primer paso para que tu mundo más cercano vaya a mejor, etc,... Estas fiestas son para eso, chicos, espero que sepáis aprovecharlas y que el típico "Felices Fiestas" no quede en un mero tópico y hagáis lo que esté en vuestra mano para que vuestra gente pase unas más que Felices Navidades.

Sin más y con el único fin de felicitaros en tan entrañables fechas, me despido con el firme propósito de abrir la puerta de la navidad a los 365 días de un año 2009 lleno de proyectos, ilusiones y deseos pero que no servirían absolutamente de nada si no os tuviera cerca.

¡FELICES FIESTAS Y PRÓSPERO AÑO 2009!

sábado, 13 de diciembre de 2008

Cosas que espero no olvidar nunca.

El día que aprendí a nadar sin los odiosos manguitos.
El viaje de fin de curso de 8º.
Los mil besos, de esos apretados, que siempre me ha dado mi abuela.
El día que nació mi primer "sobri" y vi llorar a mi padre por primera vez.
Los domingos en el campo cuando eramos pequeños.
El olor a bizcocho recien hecho por mi madre.
Las noches de verano en la Yedra.
Las comidas en el colegio de las monjas, cuando mis hermanas se comían mi parte porque la comida era malísima.
La fiesta que hacíamos cuando nos ponían jamón de york empanado y ensalada (que lastimita).
El día que ganamos la liga de fútbol sala.
Los madrugones la noche de reyes.
Cuando nos sentabamos todos a ver El Precio Justo.
Las tostadas recien hechas de los sábados.
La cara de mi madre cuando, de pequeño, cantaba en misa cada canción.
Cuando dejaba de bañarme en la piscina para entrar en casa a ver Oliver y Benji.
El cocido tan rico que se come en casa.
Los odiosos viajes a Fuenteovejuna.
El teatro de fin de curso de 4º de E.G.B.
La primera vez que fuí a un estadio de fútbol.
Las trampas que hacíamos en el "test de cooper" en el instituto.
Lo bien que me siento, aún hoy, cuando me abraza fuerte alguien que me importa.
Los madrugones antes de tiempo para que la llegada de la hora de ir al cole se me hiciera más larga.
El día que di mi primer beso.
La gente con la que puedo contar para cualquier cosa.
Lo bien que me siento cuando alguno de mis sobrinos me da un beso sin pedírselo.

sábado, 6 de diciembre de 2008

Carta al aire


Aunque nunca lo había escrito, si que ha pasado muchas veces por mi cabeza las cosas que te diría si hubieses nacido, si no te hubieses quedado en el umbral de la puerta de esta casa que no llegaste a pisar.
Es difícil dirigirse a nadie sin saber como llamarlo, es más que probable que cada uno de nosotros te hubiese llamado de diferente forma, suele pasar. Seguramente te habrían puesto Alejandro aunque como ibas a ser el peque, fijo que se te quedaba en Ale o algo parecido.

Pues bien, me gustaría hacerte saber que te echamos de menos, aunque nunca nos oigas hablar del tema. Espero que entiendas que si no hablamos de ti es por poner una tirita en una herida casi mortal. La tirita sólo tapa, pero curar, digamos que no cura. A pesar de todo y, aunque no estés aquí, no podemos negar que estás muy presente en nuestras vidas, que infinidad de veces hemos pensado como serías, que trastadas te harían tus hermanos, la ropa que llevarías, incluso nos hemos imaginado a nosotros mismos ejerciendo de "canguros" (cambiar pañales, dar biberones, paseos,...).

Desde el principio todo fue demasiado difícil..., a pesar de todas las complicaciones, nosotros, esperábamos , como no podía ser de otra forma y con la mayor de las ilusiones, a que llegase el momento de que te presentaras, ansiábamos poder verte con esa ropa tan poco favorecedora que ponen a los bebes en los hospitales públicos, pero te quedaste ahí, saludaste desde lejos y desde allí te despediste, el esperado día no llegaría nunca, nunca cambiaríamos tus pañales, no te acunaríamos para conciliar tu sueño, no impregnarías nuestra ropa con esa mezcla de olores tan característica, no, ya no.

Es egoísta pensar en nosotros, en los que estamos aquí, cuando el que estás solo eres tu. Por eso el motivo de juntar tantas letras, para poder decirte de alguna forma que no estás solo, que te echamos muchísimo de menos, que es imposible que tu recuerdo se borre de nuestras vidas y que, aunque a veces llores, nosotros te acunaremos.

Pronto todos estaremos bajo el mismo techo, ese día tendrás que deshacerte de esas alas que has conseguido para venir a vernos todo este tiempo y todo quedará en un mal sueño, algo que nunca pasó. Hasta entonces y, con el firme compromiso de hablar contigo aunque sea en sueños, espero que te portes bien en ese colegio de ángeles en el que estás.

Un besazo, sobri.

P.D. Gracias por estar ahí. Ahora si que creo en el Ángel de la Guarda.

P.D. Cuídala.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Plan para SICAB


Aún me duele la cabeza al pensarlo. Este viernes salimos por Sevilla y vaya torta que nos cogimos (y no nos engañemos señores, todos absolutamente todos).

La noche empezó con plan "alternativo" a SICAB, creo que ninguno de nosotros tenía muchas ganas de beber cerveza rodeado de caballos, dueños de yeguadas, compradores, y tontos, que en SICAB hay mucho tonto. Lo único que, al menos a mí, me llamaba de la Feria del Caballo era la posibilidad de que aquello estuviese plagado de "gachises" de altos vuelos con ganas de marcha. El caso es que pasamos de ir y quedamos para tomar cerveza en una conocida cervecería de Sevilla. Y vaya si ponen cervezas, todas las que pides, claro, y pedimos muuuuchas, demasiadas para mi gusto y las engullimos a un ritmo vertiginoso, tanto, que en dos horas, en sólo dos horas estábamos más para allá que "pacá" (el "seat 600" de Oscar fue testigo). Esa facilidad para hacer amigos que te da el alcohol se hizo patente de inmediato (mírese a Felipe, el camarero mulato o las tías de al lado y eso que estaban con sus novios...), también cantamos cosas tan dispares como marchas cofrades, canciones sevillistas e incluso esa canción del Soto que nadie se sabía pero que tanto repetíamos. El caso es que no se como no nos echaron de la cervecería, bueno sí lo se, porque gastamos el taco en birra.

A partir de aquí, todos fuimos montados en la moto, y eso que íbamos en coche, esceptuando al "Ronchita de mayo" que si que iba a dos ruedas.

Cenando la formamos gorda, en el Rejoneo no os cuento, bueno sí, que fue lo mejor. Empezamos pidiendo una botella que, aunque no nos hacía mucha falta eso de coger el puntillo, no se puede salir sin beberse unos "combinados", ¿no?. Todavía con la primera copa en la mano Javi se apoderó de una pandereta para acompañar al grupito flamenco que amenizaba el local y así pues es normal que todos, a parte de partirnos de risa, cantásemos como los niños de OT todas y cada una de las canciones. La noche pasó entre cantes, copas y piropos a las niñas guapas de Sevilla (ya estuvieran con o sin novio) aunque debido a la "facilidad de palabra" que da el alcohol, no creo que fuésemos capaces de articular más que algún que otro "ladrido" para agasajarlas.

Como no podía ser de otra manera, todo terminó con los cuatro jinetes borrachos como cubas y perdidos unos de otros (la idea de dar un gps cada cierto número de cubatas sería un pelotazo) y por supuesto sin plan con ninguna.

Al día siguiente está claro que todo se nos tambaleaba, y en este caso hablo por mí, porque estaba malo pero malo malo. Tanto que me repetí mil veces que iba a dejar de beber porque durante esas horas en las que todo da vueltas con un profundo dolor de cabeza, dejando la fatiguita para casos particulares (jaja), lo que mas te repugna es pensar en cualquier tipo de bebida que cause la evidente RESACA.

Una vez la cabeza deja de retumbar con los ruidos, las nauseas dejan lugar a un hambre voraz y la luz ya no es un impedimento que para mantener abierto los ojos, queda el recuerdo de una noche en la que nos lo pasamos genial y que espero repetir muy pronto (que el pueblo ya huele, señores).

Fotitos distintas

Romerías