Hace bastante que no escribo, que no tengo este hábito que tantos huecos llenó algunos días y que tan bien me hizo sentir muchos otros, que en tantas cosas me hizo pensar,...
Como no podía ser de otra forma voy a hablar de ella, de mi madre, para mi, como cada uno pensará de la suya, la mejor de las madres.
En unos tiempos en los que todo el mundo se ríe de lo que llaman amor, cuando todo el mundo va a lo mismo, cuando la mayoría de la gente se mueve por interés, permanece intacto, intachable y puro el amor de una madre a un hijo.
No tengo mas que palabras de agradecimiento para ella, por quererme tantísimo, tanto, que acepta sin condiciones lo que soy y como soy (pensadlo, ¿quién, si no es una madre, hace eso?), que me mima como si siguiera siendo un niño de cinco años, que me defiende a capa y espada incluso cuando parece que me critica, que ha llorado conmigo por cosas que seguro pensaba que eran tonterías sólo por ver que para mi, en ese momento, eran importantes, que me llama por teléfono cada semana hasta el punto de parecer pesada, que deja sus amigos y planes a un lado si los míos se resumen en pizza y peli sólo para poder disfrutar de que estoy en casa,... Por todo, y aunque nunca lo diga, me gustaría darte las GRACIAS porque sin ti no sería yo, sin ti no querría ser, decirte que TE QUIERO también sin condiciones, sin contratos de por medio.
Nota: No paro de necesitarte.



No hay comentarios:
Publicar un comentario