
Aún lo vivo como si fuese ayer. Nunca olvidaré aquella época de mi vida en la que aún no tienes edad de problemas y obligaciones.
Verano, hace mucho, demasiado. Recuerdo que mi madre no nos dejaba salir a ninguno a la calle antes de las 7 p.m. para no molestar en la siesta a nadie. Pasabamos todas esas horas en la piscina, jugando a hablar y entender bajo el agua, a hacer carreras por equipos, a esconder algo en el fondo para que otro lo encontrara,..., día tras día hacíamos lo mismo como si fuese la primera vez.
Recuerdo que José Mari se subia a la azotea de los pisos de La Yedra porque desde allí se veía la piscina de casa, ahí estaba, esperando a que lo viéramos para decirle que viniera, aunque todos sabíamos que después habría cabreo, mamá siempre nos decía que llenabamos la casa de gente sin pedirle ni permiso, era verdad, nunca aprendíamos.
Las 6, hora de la merienda, ya están preparados los bocadillos de los cuatro, el mío siempre es de Nocilla aunque al ver a mis hermanas comer los suyos siempre se me antojan, sean de lo que fueren. Ya mismo son las 7 así que voy el primero a la ducha para poder estar antes en la calle. Ya había quedado con José Mari, Jose y Juanma (los mellizos del matadero), Ismael, "el archi", Juanma y todos los demás. Desde el medio día tenemos planeado lo que hacer por la tarde-noche. Bajo y allí están todos, en la plazoleta, junto al pozo, el primero en llegar ha sido José Mari, al fin y al cabo desde todas las ventanas de su casa se ve si está ya la gente o no. Y empieza la fiesta, la echamos a "poli y ladrón" y le toca a uno quedarla para jugar a liebre. Suerte que no me ha tocado, así puedo ir a esconderme al sitio que ya había planeado y preparado por la mañana. Casi toda la noche la queda el mismo, La Yedra es demasiado grande como para encontrar a tanta gente tan bien escondida, y tan "fullera", por qué no decirlo.
Ya son casi las 22 h. y todos, aunque sea en medio del juego, aunque estés escondido y no se lo hayas dicho a nadie, vamos poco a poco a casa a por el bocata. Recuerdo perfectamente al padre de Jose y Juanma silbando desde la ventana para que fuesen a recoger la cena, amén de Marcos "El Archi" que ya ha escuchado a su padre silbando para lo mismo. Mi madre no silba, jaja, desde el balcón llama una vez a alguno (a mis hermanas o a mi) y si acudimos bien y si no ya nos entrará el hambre.A la vuelta de casa siempre andamos con la misma polémica, eso de irse en medio del juego sin avisar no vale, uno se harta de buscar y el otro tan féliz en casa, el mejor escondite. Una vez superado el problema, cosa que no tiene más vuelta porque cuando no se va uno se va el otro y al final todos de acuerdo, seguimos a lo nuestro hasta casi las 12 de la noche y a veces hasta algo más.Al llegar a casa no paro de darle vueltas a lo mismo: "mañana tengo que buscar un sitio mejor para esconderme". Papá y mamá están en la terraza de la piscina con mis tios y allí nos reunimos todos hasta que nos vence el sueño, bueno, o hasta que papá quiere.Mañana tal vez haga un equipo de chapas. El mío esta ya muy "cascao".



2 comentarios:
Increible nivel de detalle el tuyo amigo. Creo que ni haciedno el mayor de los esfuerzos pueda describir tan claramente una dia de verano de mi niñez. Ojalá puediera, y te envidio por ello.
Gracias chulo. Sólo intenté escribir lo que recuerdo casi cada día. Seguro que faltan muchisimos detalles que a la hora de escribir soy incapaz de plasmar pero se hace lo que se puede. UN FUERTE ABRAZO AMIGO
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